Enclave
La localización geográfica de Aranjuez, en la confluencia del mayor río de la península ibérica, el Tajo, y su principal afluente, el Jarama, ha marcado la existencia histórica del Real Sitio, y su peculiar climatología y vegetación. En el contexto de la meseta castellana, Aranjuez aparece como una isla frondosa de riqueza natural espontánea, gracias a la abundancia de agua y a la fertilidad de los suelos sedentarios del valle que forman ambos ríos.
La belleza y riqueza del Tajo no deja de notarse en la fisonomía del Real Sitio. La ciudad es abrazada por el río, canalizado y doblegado. La historia de Aranjuez es la historia del Tajo y el esfuerzo por dominar los ríos: contenerlos, cruzarlos, retenerlos, navegarlos. Los cauces crearon las condiciones de un complejo sistema, con referencias árabes y medievales, enriquecido por los ingenieros renacentistas e ilustrados. El valor económico del agua se hace realidad en cultivos y explotaciones agrarias. Pero su valor simbólico, como fuente de vida y alegría, también se manifiesta en aprovechamientos lúdicos (merenderos, embarcaciones, baño) y como marco de festejos y celebraciones (Descenso Pirata del Tajo, en septiembre, dentro de las Ferias del Motín, declaradas de interés turístico nacional).
